de

San Rafael

La insólita queja de La Pampa: ahora protestan porque Mendoza deja correr el agua del río Atuel

El gobierno pampeano montó una "mesa de emergencia" y anunció denuncias contra Mendoza por la llegada de mayores caudales al cauce. En lugar de adaptar sus obras para aprovechar el agua que escurre por las crecidas naturales e intensas precipitaciones de temporada, las autoridades pampeanas prefieren victimizarse y culpar al manejo técnico de los embalses.

Viernes, 23 de Octubre de 2026

La disputa por la cuenca del río Atuel sumó en las últimas horas un nuevo capítulo que roza lo insólito. Mientras que históricamente la dirigencia política de La Pampa ha construido su discurso en torno a la "escasez" y al supuesto secado de sus tierras, ahora el Ejecutivo de la vecina provincia montó una alarma institucional porque a su territorio está ingresando agua en abundancia.

Ante el incremento del volumen en el cauce -registrando picos superiores a los 15 metros cúbicos por segundo en el puesto de medición de Carmensa-, las autoridades de la provincia vecina convocaron a una reunión de urgencia en la localidad de Algarrobo del Águila, donde no tardaron en acusar a Mendoza por realizar "sueltas intempestivas e irresponsables" de agua sin previo aviso.

De reclamar agua a protestar cuando llega: la contradicción pampeana

Resulta llamativo que el gobierno pampeano, encabezado en esta postura por su secretario de Recursos Hídricos, José Gobbi, y el ministro de Gobierno, Pascual Fernández, califique de "amenaza" la llegada del recurso hídrico. El incremento del caudal no obedece a decisiones caprichosas, sino al dinamismo natural de la cuenca, acrecentado en esta temporada por las intensas precipitaciones registradas en la región y la gestión preventiva de la red de embalses (como el dique Valle Grande) en un contexto de emergencia climática y deshielos.

En lugar de contar con la infraestructura y los canales adecuados para canalizar y aprovechar el líquido en beneficio de sus productores rurales y puesteros del oeste, La Pampa opta por paralizar sus actividades del "Día de la Reafirmación de los Derechos Pampeanos" y montar una Unidad de Contingencia para frenar o defenderse de lo que califican como un "daño".
Falta de inversión interna y el uso político de la cuenca

Desde el ámbito técnico mendocino se ha demostrado reiteradamente que el manejo de las compuertas y el sistema de erogación responde a normativas de seguridad hidráulica estrictas para proteger tanto la infraestructura productiva del sur provincial como para garantizar la regulación ante picos aluvionales. Cuando las lluvias extremas y los caudales imprevistos superan la capacidad de almacenamiento, el escurrimiento río abajo es una consecuencia física e inevitable.

El planteo de elevar quejas formales a Mendoza deja al descubierto una falencia estructural histórica de la provincia de La Pampa: la falta de obras de regulación, limpieza de cauces y conducción en su propio territorio. Mientras cuestionan la gestión hídrica mendocina -reconocida por su eficiencia y administración de la escasez-, los funcionarios pampeanos demuestran que, ya sea por falta o por abundancia de agua, la prioridad de su agenda política sigue siendo el enfrentamiento judicial y mediático con Mendoza.