Lo que parecía un pacto de silencio absoluto terminó en un escándalo digital. Mauro Icardi aprovechó un bache en su agenda con el Galatasaray para aterrizar en Argentina y reencontrarse con Isabella y Francesca. Sin embargo, no vino solo: lo hizo acompañado por su pareja, Eugenia "China" Suárez, y los hijos de ella, consolidando una familia ensamblada que Wanda Nara, desde su viaje por Asia con Martín Migueles, mira con extrema desconfianza.
El "operativo bajo perfil" que falló
Desde que pisaron suelo argentino, tanto Icardi como la China se habían llamado a silencio en redes sociales, evitando subir cualquier foto que incluyera a las hijas de Wanda para no romper las estrictas "normas de comportamiento" impuestas para esta estadía. Pero el hermetismo duró poco.

Fue Pochi de Gossipeame -histórica aliada de Wanda- quien filtró las imágenes que nadie debía ver. En el video se observa a la pareja en una situación de total cotidianeidad familiar en un salón de fiestas en Pilar.
"Mauro Icardi y la China Suárez, con toda la familia unida, fueron a buscar a Rufina a un cumpleaños. Se quedaron un rato extra bailando con la cumpleañera", detalló la panelista de Puro Show (El Trece).
Rufina, el nexo de la familia ensamblada
Según la información trascendida, el encuentro se dio cerca de las 23:30. Nicolás Cabré y su pareja, Rocío, habían dejado a Rufina en el evento, pero fueron Mauro y la China quienes pasaron a buscarla junto al resto de los niños. El video muestra una armonía que, para el entorno de Wanda, resulta "incómoda" y "provocadora", teniendo en cuenta el historial del Wandagate.
Wanda, lejos y en alerta
Mientras las imágenes se viralizaban, Wanda Nara continúa su tour por Asia. Aunque intenta mostrarse relajada junto a Migueles, se sabe que este tipo de filtraciones activan operativos legales y condiciones que Mauro debe cumplir a rajatabla para mantener el régimen de visitas.
¿Es este video un descuido de la pareja o un mensaje directo para la conductora de Bake Off? La guerra fría entre Estambul, Buenos Aires y el sudeste asiático sumó un capítulo que promete terminar en los tribunales o, al menos, en un descargo furioso por Instagram.