El diario británico Financial Times lanzó una hipótesis que sacudió al mundo: ¿podrían los celulares y las redes sociales ser los responsables de la drástica caída de la natalidad que se observa a nivel global? El análisis, firmado por el periodista de datos John Burn-Murdoch, sugiere que la revolución digital está modificando las formas en que nos relacionamos, formamos parejas y, consecuentemente, decidimos tener hijos, y que este fenómeno ya no es exclusivo de países desarrollados.
El informe detalla que más de dos tercios de los países del planeta se encuentran por debajo de la "tasa de reemplazo" (2,1 hijos por mujer), un nivel necesario para mantener estable la población. Las proyecciones de organismos como la ONU han quedado desactualizadas ante la velocidad de esta tendencia. Un ejemplo es Corea del Sur, donde los nacimientos previstos para 2023 fueron significativamente menores a los esperados.
La hipótesis central del FT es que, además de factores económicos y culturales ya conocidos, la forma en que los jóvenes interactúan hoy en día, mediada por la tecnología, está impactando directamente en la formación de vínculos estables y la postergación de la paternidad y maternidad. "El tiempo que los jóvenes pasan socializando cara a cara cayó de forma muy marcada", señala el artículo, que además apunta a que las redes sociales pueden generar expectativas irreales sobre las relaciones.
El estudio, que revisa datos demográficos y estudios académicos, destaca que el problema ya no es solo que las parejas tengan menos hijos, sino que directamente hay menos parejas. Investigaciones citadas sugieren que en países desarrollados la cantidad de hijos por madre se mantiene, pero la proporción de mujeres que deciden tenerlos ha caído fuertemente, al igual que las tasas de matrimonio y convivencia.
El artículo del FT encontró patrones, como que las tasas de natalidad comenzaron a descender primero y más rápido en zonas con mayor acceso a internet de alta velocidad. Esto se observa en países como Estados Unidos, Reino Unido, Francia, México, entre otros. En Corea del Sur, la socialización presencial entre jóvenes adultos se redujo a la mitad en dos décadas.
Sin embargo, esta teoría no tardó en generar un intenso debate online. Muchos usuarios y especialistas, como el economista Jesús Fernández-Villaverde, cuestionan que los smartphones sean la causa principal, sugiriendo que son más bien "aceleradores" de cambios sociales y culturales profundos que se venían gestando desde hace décadas. Fernández-Villaverde recuerda que la caída de la natalidad comenzó mucho antes de la era de los smartphones, vinculándola a la modernidad, secularización, encarecimiento de la vivienda y cambios en el equilibrio económico de las parejas.
El propio autor del artículo del FT, John Burn-Murdoch, reconoció en X que su investigación apunta a los smartphones y redes sociales como "aceleradores, amplificadores e internacionalizadores" de cambios que ya estaban en marcha. Si bien admitió que el reemplazo de la socialización presencial por el consumo digital podría tener un efecto, reconoció la dificultad de medir su peso exacto.
Otras explicaciones que surgieron con fuerza en el debate incluyen la reducción de embarazos adolescentes y no planificados gracias a la educación sexual y el acceso a métodos anticonceptivos. En América Latina y Europa, se menciona la postergación de la maternidad por priorizar estudios, carreras profesionales o estabilidad económica.
El propio artículo del FT reconoce la importancia de factores económicos, como el acceso a la vivienda y los cambios en las dinámicas de género, pero insiste en que no explican por sí solos el aceleramiento del fenómeno desde fines de los 2000. La conclusión del diario británico es que, aunque no hay una solución simple ni consenso total, "la mejor esperanza para revertir la tendencia podría ser cambiar nuestros hábitos digitales".