El programa "La Noche de Mirtha" se transformó este fin de semana en una verdadera trinchera judicial. Elba Marcovecchio, representante de Mauro Icardi, y Ana Rosenfeld, abogada de Wanda Nara, protagonizaron un tenso cara a cara que dejó al descubierto la profundidad de la crisis entre la expareja, con acusaciones cruzadas que incluyeron desde supuestos incumplimientos económicos hasta denuncias por violencia vicaria.
El conflicto no es nuevo, pero escaló a niveles mediáticos tras los últimos movimientos en el expediente. Marcovecchio fue tajante al señalar que fue la propia Wanda quien rompió el hermetismo del caso al hablar públicamente con Susana Giménez, mientras que Rosenfeld contraatacó cuestionando la solvencia del futbolista y su historial de pagos, echando leña al fuego sobre una relación que parece no encontrar paz en los tribunales.
Durante el debate, los números y las medidas cautelares fueron el centro de la discusión. Se expusieron detalles sobre la cuota alimentaria, el pago de la medicina prepaga y la compleja situación de los pasaportes de las niñas, cuya retención en el exterior generó una batalla legal internacional. Marcovecchio defendió la postura del jugador, argumentando que Nara retuvo a las menores de forma sistemática, mientras que Rosenfeld denunció que Icardi se opuso a que las niñas regresaran a Argentina.
La tensión alcanzó su pico cuando se analizó el cambio de actitud del deportista. Rosenfeld sostuvo que, tras el quiebre de la pareja en 2021, Icardi comenzó a "cobrarse" situaciones del pasado, una teoría que sugiere que el comportamiento actual del jugador es una respuesta directa a las heridas de la separación. Por su parte, la defensa de Icardi advirtió que las trabas judiciales impuestas por la parte de Nara han perjudicado la carrera profesional del futbolista, dejando abierta la puerta a futuras demandas por daños y perjuicios.
El cruce finalizó sin puntos de acuerdo, dejando en claro que la disputa está lejos de resolverse en los medios. Mientras las letradas mantienen sus posturas irreconciliables, el futuro de la causa sigue en manos de la justicia, con la mirada puesta en el bienestar de los hijos de la pareja, quienes quedan atrapados en medio de una guerra mediática y legal que parece no tener fin.
Fuente: minutouno