Un equipo científico liderado por la doctora Carolina Abulafia, del Biomed UCA-Conicet, logró identificar cambios biológicos y cognitivos sutiles en personas con antecedentes familiares de Alzheimer, un hallazgo que podría revolucionar la detección temprana de esta enfermedad neurodegenerativa.
El Alzheimer es uno de los mayores desafíos de salud pública a nivel global, con 40 millones de casos registrados. En Argentina, se estima que 400 mil personas conviven con esta patología. El problema central radica en que, cuando los síntomas clínicos se vuelven evidentes, el daño neuronal suele ser irreversible, ya que el proceso patológico comenzó entre 20 y 30 años antes.
El estudio, que lleva más de una década, analizó a hijos de pacientes con Alzheimer esporádico comparándolos con un grupo control. Aunque los participantes no presentaban atrofia cerebral ni deterioro clínico, los investigadores detectaron diferencias estadísticamente significativas en el rendimiento cognitivo y en la calidad del sueño, marcadores que podrían actuar como señales de alerta temprana.
La posibilidad de identificar a personas en riesgo mucho antes de que aparezcan los síntomas permitiría no solo una mejor planificación de vida para los pacientes, sino también el diseño de estrategias preventivas y fármacos que logren ralentizar el avance del deterioro cuando el cerebro aún conserva su salud funcional.
Mientras la ciencia avanza en estas nuevas fronteras, los especialistas insisten en la importancia de los hábitos saludables: una dieta equilibrada, ejercicio físico regular, el abandono del tabaco y el fortalecimiento de la reserva cognitiva mediante el aprendizaje continuo son, hoy por hoy, las mejores herramientas para proteger nuestro cerebro.