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Tiempo Libre

Memoria y envejecimiento: ¿cuándo un olvido deja de ser algo normal?

Lunes, 21 de Setiembre de 2026

En el marco del Día Mundial del Alzheimer, que se conmemora cada 21 de septiembre, surge la necesidad de distinguir entre los olvidos cotidianos propios del paso del tiempo y aquellas señales de alerta que requieren una evaluación médica profesional. Si bien es habitual que con los años nos cueste recordar dónde dejamos las llaves o encontrar una palabra precisa, la clave para diferenciar un proceso natural de un posible deterioro cognitivo radica en la frecuencia y el impacto que estas fallas tienen en nuestra autonomía.

Históricamente, se ha tendido a naturalizar la pérdida de memoria como una consecuencia inevitable de la vejez, pero la ciencia médica actual desmiente esta creencia. La demencia no es un destino obligatorio del envejecimiento, sino una condición que debe ser diagnosticada a tiempo. La observación del entorno familiar resulta vital, ya que muchas veces son los seres queridos quienes primero notan cambios en la conducta o en la capacidad de resolución de tareas que antes resultaban sencillas.

Según especialistas, como el neurólogo Facundo Frissia, lo que debe encender la alarma no es el olvido aislado, sino el cambio en el funcionamiento habitual. Por ejemplo, mientras que olvidar una cita de forma esporádica es normal, repetir la misma pregunta constantemente o desorientarse en lugares conocidos son indicadores de que algo más podría estar ocurriendo. Es fundamental entender que no todo olvido es Alzheimer; factores como el estrés, la falta de sueño, la depresión o la interacción de ciertos medicamentos también pueden afectar la agilidad mental.

Desde una perspectiva preventiva, los profesionales insisten en que la salud cerebral se construye a lo largo de toda la vida. Mantenerse físicamente activo, evitar el tabaquismo, cuidar la presión arterial y el colesterol, y sostener una vida social y cognitiva estimulante son pilares fundamentales para reducir el riesgo de deterioro. La consulta temprana no solo permite descartar patologías, sino también abordar causas tratables que podrían estar interfiriendo en la calidad de vida del paciente.

En conclusión, ante cualquier cambio persistente en la memoria, el lenguaje o el juicio, la recomendación es clara: no minimizar el síntoma y acudir a un profesional. La detección precoz es la herramienta más poderosa para enfrentar cualquier desafío cognitivo, permitiendo un abordaje integral que priorice el bienestar y la autonomía de las personas mayores.

Fuente: NA