Tras más de una década y media juntos, Lourdes Sánchez y el Chato Prada oficializaron el final de su vínculo sentimental. La bailarina y el productor televisivo, quienes comparten la crianza de su hijo Valentín, decidieron tomar caminos separados tras un largo proceso de desgaste que la propia artista definió como una "agonía".
La historia de la pareja, que supo ser una de las más mediáticas del mundo del espectáculo, venía dando señales de alerta desde mayo de 2025, cuando los primeros rumores de crisis comenzaron a circular. Pese a los intentos por desmentir las versiones en aquel momento, la realidad puertas adentro era otra: la convivencia y el proyecto de vida en común habían perdido su fuerza original hace tiempo.
El quiebre definitivo se precipitó tras el nombramiento de Sánchez como Directora del Instituto de Cultura de Corrientes. La distancia física -ella instalada en su provincia natal y él en Buenos Aires- terminó por erosionar el vínculo. En este contexto, Ángel de Brito reveló que el productor habría descubierto una infidelidad por parte de la bailarina con Fran Liotta, un rugbier y empresario correntino de 27 años, con quien mantendría un vínculo informal desde hace meses.
Desde el entorno de la pareja, el foco está puesto ahora en preservar el bienestar de su hijo de diez años ante la exposición mediática. Mientras tanto, la figura de Lourdes Sánchez vuelve a quedar en el ojo de la tormenta, recordando el reciente episodio en Corrientes donde fue sancionada por conducir con 1,5 g/l de alcohol en sangre, un hecho que sumó tensión a su perfil público en el último tiempo.
El anuncio marca el cierre definitivo de una relación que fue pilar en la industria televisiva argentina. Por ahora, ambos protagonistas han optado por el silencio respecto a los detalles finales del divorcio, enfocándose en reorganizar sus vidas personales lejos de la dinámica que los mantuvo unidos durante 16 años.