Sin público y a puertas cerradas, Godoy Cruz e Independiente Rivadavia se enfrentaron en el Malvinas Argentinas.
Godoy Cruz e Independiente Rivadavia igualaron por 1 a 1 en el clásico mendocino de primera división, encuentro que se disputó en el estadio Malvinas Argentinas a puertas cerradas.
Como dos boxeadores, se analizaron en los primeros minutos. Sin lastimarse, lentamente comenzaron a mostrar sus principales armas: Santino Andino de un lado y Sebastián Villa del otro.
Fueron 20 minutos de estudio y de puro aburrimiento. No pasaba nada en el vacío Malvinas Argentinas hasta que de repente, el partido empezó a tomar ritmo. Y empezaron a llegar las situaciones frente a los arcos.
Luca Martinez Dupuy, en su única acción destacable del primer tiempo, probó de chilena y la pelota se fue lejos; Andino desbordó por izquierda y su centro picante no terminó en gol del "Indio" Fernández por un gran cierre de Sheyko Studer. Respondió la Lepra con dos jugadas similares: centro de Villa desde la izquierda para la llegada en soledad de Mauricio Carrillo por la derecha, que no pudo definir.
En una etapa inicial trabada e intensa (hubo cinco amonestados), Godoy Cruz fue más práctico. Así, Daniel Barrera tuvo dos opciones, pero falló de larga y de corta distancia.
Y cuando Silvio Trucco estaba por pitar el final, llegó la polémica y el gol tombino. Un lateral que era para Independiente Rivadavia lo terminó sacando Godoy Cruz, la pelota le llegó a Lucas Arce que tiró un centro para que Andino definiera con un disparo rasante, inatajable para Ezequiel Centurión.
La segunda etapa fue todo de la Lepra. Con personalidad, fue a buscar el empate y Alfredo Berti ganó el duelo de entrenadores. Mandó a su equipo al frente y arrinconó a Godoy Cruz en su campo.
Mientras Esteban Solari demoró los cambios, el partido se jugó cada vez más cerca del arco de Franco Petroli. El Tomba comenzó a llegar tarde y empezó a acumular faltas. Un pecado, teniendo en cuenta el poderío aéreo de Independiente.
Así llegó la igualdad: corner de Villa, mal cálculo de Petroli y cabezazo goleador del paraguayo Iván Villalba. Y lo pudo ganar la Lepra gracias a otra pelota parada, pero el VAR intervino para anular el segundo tanto leproso.
Así, el clásico moderno de Mendoza terminó en un empate justo, con un tiempo para cada uno. Una unidad que no le sirve a ninguno mirando la tabla de posiciones, pero que le permite a ambos tener cierta tranquilidad. Porque se cumplió con el mandato que rige a este tipo de partidos en el fútbol argentino: lo más importante es no perder.
Fuente: El Sol