El arquero argentino fue el encargado de encender la chispa en el final de Huesca y el Real Zaragoza, por la segunda división del fútbol español.
El derbi aragonés entre el Huesca y el Real Zaragoza, por la nueva fecha de la Segunda División de LaLiga española, terminó en un escándalo sin precedentes que empañó por completo lo deportivo, y que lo tuvo al arquer argentino Esteban Andrada como gran protagonista.
Lo que debía ser una fiesta del fútbol regional derivó en una "batalla campal" durante el tiempo de descuento, dejando una de las imágenes más deplorables del fútbol español en los últimos años.
Con el marcador 1-0 a favor del Huesca, la chispa se encendió tras un cruce de palabras entre Jorge Pulido y Andrada. El arquero argentino, que ya estaba amonestado, reaccionó con un empujón que le valió la segunda amarilla; pero lo peor estaba por venir.
Completamente fuera de sí tras los reclamos del central local, Andrada perdió los papeles y le propinó un puñetazo en la cara a Pulido. La agresión desató una tangana histórica que involucró a ambos planteles y obligó a la intervención del VAR para identificar a los responsables en medio del caos.
Tras revisar las imágenes, el árbitro Arcediano Monescillo tomó decisiones drásticas: la expulsión a Tasende (el VAR detectó una patada sin balón previa a la pelea general) y roja para Dani Jiménez (el portero del Huesca también fue captado golpeando en la cabeza a Andrada durante los incidentes).
El partido terminó de la forma más insólita posible, con el mediocampista Francho Serrano y el central Jorge Pulido ocupando los arcos de sus respectivos equipos ante la falta de guardametas.
El acta arbitral es lapidaria, especialmente con Esteban Andrada. Por la gravedad de su agresión, el arquero del Zaragoza enfrenta una posible suspensión de 10 a 12 partidos, lo que significaría una despedida humillante de la institución.
El caso evoca inmediatamente lo ocurrido años atrás con otro arquero argentino, el Mono Burgos, quien recibió una sanción idéntica de 12 encuentros tras agredir a Óscar Serrano cuando jugaba para el Mallorca. Este nuevo episodio ya forma parte de la historia negra de los enfrentamientos entre Huesca y Zaragoza.