de

Futbol

Gimnasia de Mendoza dio el golpe en Avellaneda y dejó a Independiente contra las cuerdas

Domingo, 30 de Agosto de 2026

Noche negra para el Rojo en el Libertadores de América. En un partido que prometía ser el despegue del ciclo de Jadson Viera, Independiente sufrió una goleada histórica por 3 a 0 ante un Gimnasia de Mendoza que, lejos de amedrentarse por el escenario, se llevó tres puntos de oro y dejó al local sumergido en un mar de silbidos y reproches de su propia gente.

El contexto previo ya era complejo para el conjunto de Avellaneda, que atraviesa una crisis institucional y futbolística profunda. Para Viera, este era apenas su segundo encuentro al mando del equipo, una apuesta que buscaba aire fresco pero que chocó de frente con la realidad de un plantel que no encuentra respuestas. Por el lado del Lobo mendocino, el presente es inmejorable: el equipo recién ascendido llegó a Buenos Aires con la confianza por las nubes y aprovechó cada grieta defensiva de un rival que se mostró desconectado.

El desarrollo del encuentro fue una crónica de una frustración anunciada. Si bien Independiente intentó tomar la iniciativa, su falta de peso ofensivo quedó en evidencia ante la solidez de César Rigamonti. La efectividad fue la clave: a los 42 minutos, Esteban Fernández rompió el cero tras una gran maniobra de Agustín Módica. En el segundo tiempo, la debacle fue total: Facundo Lencioni se vistió de figura y, con un bombazo desde afuera del área a los 8 minutos y una definición exquisita a los 15, sentenció el 3-0 que dejó al Rojo sin reacción y al público al borde del estallido.

De cara a lo que viene, el panorama es sombrío para el equipo de Viera. El entrenador, que apenas está dando sus primeros pasos, deberá trabajar contrarreloj en lo anímico para intentar revertir esta imagen en la próxima visita a Central Córdoba. Mientras tanto, la paciencia de los hinchas parece haberse agotado, transformando el clima en Avellaneda en un terreno de alta tensión donde cualquier resultado adverso puede profundizar el malestar.

El pitazo final no solo selló la derrota, sino que marcó el inicio de una semana que promete ser larga en Independiente. Entre silbidos y cánticos de desaprobación, el plantel se retiró del campo de juego sabiendo que la paciencia del hincha se terminó y que el margen de error para el nuevo cuerpo técnico es, a partir de ahora, prácticamente nulo.