Boca Juniors logró un agónico pase a los cuartos de final de la Copa Argentina tras imponerse por 4-3 en la tanda de penales ante Vélez Sarsfield, luego de un empate sin goles en el tiempo reglamentario disputado en el estadio Mario Alberto Kempes de Córdoba. El arquero Álvaro Montero se erigió como la gran figura de la noche al contener dos disparos decisivos desde los doce pasos.
El encuentro fue una reedición de enfrentamientos coperos de alta tensión, donde ambos equipos llegaban con la necesidad de reivindicarse en el plano local. Bajo la dirección técnica de Rodolfo Arruabarrena, el Xeneize buscaba consolidar su idea de juego, mientras que el Fortín, conducido por Guillermo Barros Schelotto, apostaba a un planteo táctico cerrado que complicó las intenciones ofensivas de los de La Ribera durante gran parte del duelo.
El desarrollo del partido fue trabado y con pocas luces, aunque la emoción se concentró sobre el cierre. A los 45 minutos del complemento, una polémica jugada terminó en penal para Vélez tras una salida de Montero, pero Dilan Godoy desperdició la oportunidad al estrellar su remate en el palo. En la definición desde el punto penal, la eficacia de Blanco, Zenón, Flores y Palacios terminó inclinando la balanza a favor de Boca, que contó con la solvencia de su guardameta para sellar el 4-3 definitivo.
Con este triunfo, el conjunto azul y oro ya tiene la mira puesta en su próximo compromiso: enfrentará a Racing en la siguiente instancia del certamen. El objetivo es claro para el plantel de Arruabarrena, que busca meterse entre los cuatro mejores del torneo y mantener vivo el sueño de alzar el trofeo federal en una temporada sumamente exigente.
De esta manera, Boca continúa en carrera y deja atrás un escollo complejo, demostrando que, pese a la falta de claridad en los 90 minutos, mantiene la templanza necesaria para imponerse en las instancias decisivas de la Copa Argentina.