Sin acuerdo en el Consejo del Salario, el Gobierno definió un cronograma de aumentos para el mínimo hasta 2027
Miercoles, 2 de Setiembre de 2026
El Gobierno nacional oficializó una nueva escala para el Salario Mínimo, Vital y Móvil (SMVM), estableciendo incrementos mensuales que se extenderán hasta abril de 2027. La medida fue tomada por resolución del Poder Ejecutivo tras el fracaso de las negociaciones en el Consejo del Salario, donde las partes no lograron acercar posiciones.
La decisión se precipitó luego de que las centrales sindicales y el sector empresario cerraran una reunión sin consenso. Mientras los gremios exigían una recomposición que llevara el piso salarial a casi un millón de pesos para fin de año -tomando como referencia el valor de la canasta básica-, la propuesta del sector privado fue considerada insuficiente por la representación obrera, lo que obligó al Estado a actuar como árbitro y fijar los valores por decreto.
En la práctica, el nuevo esquema arrancó en septiembre con un haber de $383.800 para trabajadores mensualizados. La hoja de ruta prevé subas constantes: el salario llegará a $406.400 en diciembre de este año y continuará su escalada durante el primer cuatrimestre de 2027 hasta alcanzar los $437.000. En el caso de los trabajadores jornalizados, el valor hora comenzó en $1.919 y finalizará el periodo en $2.185, impactando también en el régimen agrario y otros organismos estatales.
Este nuevo cronograma se da en un contexto de alta sensibilidad económica, donde los ajustes mensuales han quedado, en reiteradas ocasiones, por debajo de los índices inflacionarios. La falta de un acuerdo tripartito refleja la tensión persistente entre la necesidad de recomposición salarial de los trabajadores y la cautela del sector empresario ante el escenario macroeconómico actual.
Con esta resolución, el Gobierno busca dar previsibilidad a un indicador clave que sirve de referencia para diversos programas sociales y escalas salariales, aunque la medida ya genera críticas desde el sector sindical por la distancia entre los montos fijados y el costo de vida real.