En un cierre para el infarto, Gimnasia y Esgrima de Mendoza igualó 2-2 frente a Boca Juniors en el marco de la octava fecha del Torneo Clausura. El Lobo, que nunca bajó los brazos, encontró la recompensa a su insistencia en el tercer minuto de descuento gracias a un remate certero de Esteban Fernández, dejando al Xeneize con las manos vacías tras un partido donde los de Arruabarrena se durmieron en el complemento.
El conjunto mendocino llegaba a este compromiso con el envión anímico de haber superado a Tigre en el Bosque, buscando ratificar su buen presente ante su gente. Por su parte, Boca arribaba a nuestra provincia con la mente dividida entre el torneo local y el inminente cruce de cuartos de final de la Copa Sudamericana frente a San Pablo, una dualidad que terminó pesando en el desarrollo del juego.
El encuentro fue un ida y vuelta constante. Alan Velasco, la figura de la visita, abrió el marcador a los 17 minutos, pero Nacho Sabatini igualó rápidamente para el local. Antes del descanso, Kevin Zenón volvió a poner arriba a los de Arruabarrena tras una asistencia de taco de Velasco. Sin embargo, el segundo tiempo fue un monólogo del Lobo, que arrinconó a un Boca que se refugió demasiado atrás y terminó pagando caro su pasividad cuando Fernández sentenció el 2-2 definitivo.
Este resultado deja sensaciones encontradas. Para el equipo de Darío Franco, el punto es un premio justo a la actitud y le permite consolidarse en los puestos de clasificación del Grupo A. En la vereda opuesta, el Xeneize se lleva una preocupación importante: la fragilidad defensiva mostrada en la segunda mitad encendió las alarmas del cuerpo técnico de cara a los compromisos internacionales que se avecinan.
En la próxima jornada del Clausura, el destino de ambos equipos se bifurca: mientras Boca buscará recuperarse en casa recibiendo a Central Córdoba, Gimnasia de Mendoza deberá viajar para medirse ante Defensa y Justicia con el objetivo de seguir sumando para escalar posiciones.