El Complejo Volcánico Planchón-Peteroa mantiene el nivel de alerta técnica Amarillo, según el último reporte emitido por el Servicio Geológico Minero Argentino (SEGEMAR), correspondiente al período del 1 al 15 de abril de 2026.
De acuerdo al informe, durante la quincena se registró un leve incremento en la actividad sísmica volcano-tectónica, vinculada al fracturamiento de rocas en el interior del sistema volcánico. El evento de mayor energía alcanzó una magnitud local de 3,1 y se localizó a más de seis kilómetros al nor-noroeste del edificio volcánico, a una profundidad de 6,6 kilómetros.
La sismicidad asociada al movimiento de fluidos internos -eventos de largo período y tremor- se mantuvo estable respecto al período anterior, aunque los especialistas detectaron una leve tendencia alcista en la energía del tremor continuo, indicador relacionado con la dinámica interna del volcán.
Pese a estos registros, la actividad superficial continúa siendo muy baja. No se observaron emisiones de ceniza, incandescencia nocturna ni anomalías térmicas o de dióxido de azufre en el monitoreo satelital. Solo se detectó desgasificación débil y esporádica dentro del cráter suroeste, mientras continúa la lenta recuperación de la laguna crateriana.
Los especialistas remarcaron que el sistema volcánico permanece inestable, por lo que no se descarta la eventual emisión de material particulado fino que podría afectar sectores cercanos dependiendo de la dirección de los vientos. Por ese motivo se mantiene el nivel de alerta Amarillo y el monitoreo permanente.
En paralelo, el Complejo Volcánico Laguna del Maule mostró una evolución más favorable y el SEGEMAR resolvió reducir su nivel de alerta técnica a Verde.
El reporte indica que la actividad sísmica se mantuvo en valores similares a los meses previos y sin cambios significativos en el comportamiento general del sistema. El evento sísmico más relevante alcanzó magnitud 2,9, mientras que solo se registró un evento híbrido de baja energía vinculado a la interacción entre fracturamiento de roca y movimiento de fluidos.
Las imágenes de monitoreo no evidenciaron actividad superficial ni anomalías térmicas, aunque continúa el proceso de deformación inflacionaria del terreno con tasas consideradas normales dentro del comportamiento histórico del complejo.
Según el análisis técnico, el volcán retornó a sus niveles de base de actividad, motivo por el cual se decidió bajar la alerta a Verde, lo que indica un sistema activo pero estable y sin riesgo inmediato, aunque continuará bajo vigilancia permanente.