El Servicio Geológico Minero Argentino informó novedades sobre la actividad volcánica en la cordillera sur de Mendoza tras registrarse un incremento de sismicidad en el Complejo Volcánico Laguna del Maule y mantenerse el nivel de alerta técnica amarilla en el Complejo Volcánico Planchón-Peteroa.
De acuerdo al reporte especial emitido el 10 de mayo de 2026, a partir de las 11.16 horas las estaciones de monitoreo volcánico detectaron un aumento en la ocurrencia de sismos volcano-tectónicos, vinculados al fracturamiento de roca dentro del sistema volcánico Laguna del Maule. En total se registraron 150 eventos sísmicos, configurando un enjambre sísmico.
El evento de mayor energía ocurrió a las 13.09, con una magnitud local de 2,4 y una profundidad aproximada de 4 kilómetros. Al momento de la emisión del informe, los movimientos continuaban presentándose con características similares.
Desde el organismo nacional indicaron que no se detectó actividad superficial ni variaciones en otros parámetros de monitoreo volcánico. Además, se aclaró que el episodio no generó ningún tipo de afectación en territorio argentino ni fue percibido por poblaciones cercanas. El seguimiento del sistema se mantiene en coordinación permanente con el Observatorio Volcanológico de los Andes del Sur de Chile.
En paralelo, el informe de actividad correspondiente al período comprendido entre el 16 y el 30 de abril confirmó que el Complejo Volcánico Planchón-Peteroa permanece en nivel de alerta técnica amarillo, lo que implica cambios en el comportamiento interno del volcán que requieren vigilancia constante, aunque sin indicar un proceso eruptivo inminente.
Durante la quincena evaluada se observó un incremento en la cantidad de sismos asociados al fracturamiento interno de roca, mientras que la actividad vinculada al movimiento de fluidos volcánicos se mantuvo estable. La actividad superficial continuó en niveles muy bajos, registrándose únicamente columnas esporádicas de desgasificación blanquecina que no superaron los 100 metros de altura sobre el cráter.
Los análisis satelitales no detectaron anomalías térmicas ni emisiones significativas de dióxido de azufre, tampoco se registraron cambios morfológicos en el volcán ni incandescencia nocturna o emisión de ceniza volcánica. Los especialistas señalaron que el sistema continúa mostrando procesos internos controlados por la interacción de fluidos volcánicos e hidrotermales, con una tendencia general a la baja.
A pesar de este escenario, el sistema volcánico continúa considerado inestable, por lo que no se descarta la ocurrencia de nuevos pulsos de material particulado fino que podrían afectar principalmente sectores cercanos al edificio volcánico dependiendo de las condiciones del viento.
De manera preventiva, se recomienda evitar acercarse a los cráteres activos, mantenerse informado a través de canales oficiales y revisar los planes de contingencia en las localidades cercanas. El monitoreo volcánico continuará de forma permanente y se informará ante cualquier modificación en la actividad registrada.