El nuevo protocolo se aplica en un cuestionario para mujeres, que consta de 61 preguntas. La justificación del gobierno de Vladimir Putin.
El Ministerio de Sanidad de Rusia introdujo cambios en sus protocolos de salud reproductiva que reavivan el debate sobre el rol del Estado en las decisiones personales. A partir de ahora, las mujeres que expresen -en evaluaciones médicas -que no desean tener hijos, podrían ser derivadas a un psicólogo clínico.
La medida forma parte de una estrategia más amplia para incentivar la natalidad en un país que enfrenta un marcado descenso en los nacimientos.
El nuevo esquema se aplica dentro de un sistema de chequeos voluntarios que se pueden realizar una vez al año. En ese marco, las autoridades ajustaron los cuestionarios que deben completar los pacientes, incorporando modificaciones que impactan de manera directa en la evaluación de la salud reproductiva.
El formulario dirigido a mujeres incluye 61 preguntas, de las cuales tres abordan cuestiones reproductivas. La última de ellas plantea cuántos hijos desea tener la persona, incluyendo los ya nacidos. Si la respuesta es "ninguno", el protocolo indica que se recomiende una consulta con un psicólogo clínico.
Sus declaraciones apuntan a enmarcar la iniciativa dentro de una lógica de cuidado. No obstante, distintas voces advierten que este tipo de políticas pueden derivar en una presión indirecta sobre decisiones personales, en especial cuando se vinculan con objetivos demográficos del Estado.
La medida se inscribe en un escenario en el que Rusia busca revertir la caída en la tasa de natalidad. En los últimos años, el gobierno impulsó diversas acciones orientadas a fomentar los nacimientos y limitar el acceso al aborto.
Entre esas decisiones se encuentran sanciones a quienes promuevan la interrupción del embarazo y presiones sobre clínicas para restringir estos procedimientos. También se aprobó una ley que prohíbe la difusión de la llamada ideología "childfree", que defiende el derecho a no tener hijos.
En ese marco, el nuevo protocolo sanitario aparece como un paso más en una política que combina incentivos y regulaciones. El foco está puesto en aumentar la cantidad de nacimientos, incluso si eso implica avanzar sobre zonas sensibles vinculadas a la autonomía individual.