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Más de 1,2 millones de personas asistieron a una misa multitudinaria del papa León XIV en el centro de Madrid

En su segunda día en España, pidió a los feligreses abandonar "una fe cómoda y comprometerse con el bien común".

Lunes, 8 de Junio de 2026
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El centro de Madrid se transformó este domingo en una iglesia al aire libre con más de 1,2 millones de fieles que asistieron a una misa ofrecida por el papa León XIV, bajo fuertes medidas de seguridad.

El pontífice llamó a renovar la fe católica en su segunda jornada en España y exhortó a los católicos españoles a salir del "egoísmo, la indiferencia y de una fe cómoda y privada" para comprometerse con "el bien común".

"Nadie puede arrodillarse ante Dios y despreciar al hermano", recordó León XIV a los fieles, a quienes instó a "romper las cadenas de todo egoísmo".

Llegados desde muy temprano, los fieles desbordaron la emblemática plaza de Cibeles en el corazón de la capital española para escuchar al pontífice oficiar la ceremonia.

Las autoridades dispusieron un amplio dispositivo logístico y de seguridad para la misa. Al término del oficio religioso, León XIV encabezó una procesión del Corpus Christi, en el segundo día de una visita de una semana a España.

Madrid apostó a lo grande y más de 30.000 claveles, en su mayoría amarillos y blancos, los colores de la bandera del Vaticano, adornaron el recorrido.

En el momento de la eucaristía, los cientos de miles de fieles guardaron silencio y de enormes cajas de cartón salieron recipientes metálicos que contenían las hostias.

Los voluntarios se colocaron en posición con paraguas blancos en la mano para proteger del sol a los sacerdotes que salieron al encuentro del público para dar la comunión.

La visita del papa a España concluirá el 12 de junio.

"Fiesta para familias"

Desde muy temprano, los ríos de personas se dirigieron hacia Cibeles. Familias y grupos de amigos convergieron hacia el centro neurálgico de Madrid.

A decenas de metros por encima del altar, mientras León XIV desarrollaba la liturgia, los tejados del imponente edificio de la Alcaldía de Madrid estuvieron atestados de policías vigilantes.

En su homilía, el papa hizo una petición a "la España de hoy y de mañana": que "la religiosidad que desde hace siglos anima este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe de la que beber también hoy".

"Nosotros estamos llamados a estar presentes en las situaciones y en los desafíos de la sociedad, a no huir, a comprometernos personalmente en la construcción del bien común", subrayó.

Asimismo, alentó también a los católicos españoles a que no se encierren "en una devoción privada", sino que se abran "a los hermanos, a las familias, a los pobres, a quienes sufren, a quienes han perdido la esperanza".

"La gracia eucarística nos transforma, pero también nos convierte en protagonistas de la transformación de la historia y en signo de esperanza para quienes encontramos", concluyó el papa.

Al final de la misa, a la que asistieron el rey Felipe VI y la reina Letizia, resonaron gritos de "¡Viva el papa!" por las calles de Madrid.

El papa tiene previstas otras ceremonias masivas durante su visita, que lo llevará de Madrid a Barcelona y a las islas Canarias, en un país que es bastión histórico del catolicismo en Europa pero donde la práctica religiosa ha ido perdiendo fuerza en las últimas décadas.

Fuente: TN