Néstor Oroño, abogado que representa a la familia del agresor, el adolescente había atravesado episodios de autolesiones y presunto hostigamiento escolar.
Los abogados del padre del adolescente de 15 años que protagonizó el ataque en la escuela de San Cristóbal, Santa Fe, aseguró que el chico había atravesado situaciones de hostigamiento escolar y que estaba bajo tratamiento psicológico.
"Estaba bajo tratamiento psicológico, no psiquiátrico, y se había infringido autolesiones en el brazo en una oportunidad, no fue reiterado", precisó Mariana Oroño, también integrante del equipo legal, en declaraciones a C5N.
En la misma línea, Néstor Oroño describió al adolescente como "una persona introvertida, que pasaba mucho tiempo frente a la computadora y tenía muy pocos amigos", y sostuvo que no había señales previas que hicieran prever un hecho de estas características: "Hablamos por boca del padre: no había síntomas ni alarma", agregó.
Desde la defensa también confirmaron que los padres del joven están atravesando un proceso de separación, motivo por el que la madre reside en Santa Fe y el padre en Entre Ríos: "No tenía contacto físico habitual con su papá por la distancia, pero sí mantenían comunicación telefónica", indicaron.
A pesar de estos antecedentes, el abogado insistió en que "nada hacía prever un episodio de esta violencia". También señaló que ambos padres se encuentran "muy golpeados y devastados" por lo ocurrido.
Dos de los casos más impactantes deviolencia escolar en Argentina ocurrieron en la provincia de Buenos Aires y dejaron una marca profunda: el ataque de "Pantriste" en Rafael Calzada en 2000 y la masacre de "Juniors" en Carmen de Patagones en 2004.
Ambos episodios ocurrieron dentro de las escuelas, estuvieron atravesados por situaciones de bullying, acoso y terminaron con arias víctimas fatales. En los dos casos, los responsables fueron declarados inimputables.
El 4 de agosto de 2000, Javier Romero, de 19 años, asesinó a balazos a un compañero de colegio e hirió a otro a la salida de una escuela en Rafael Calzada, partido de Almirante Brown.
El adolescente era alto, flaco y desgarbado, por lo que sus compañeros lo habían apodado "Pantriste" en alusión al personaje infantil.
Aquel día, Romero llevó un revólver Pasper calibre 22 que le había sacado a su mamá y permaneció cinco horas armado dentro del colegio. Cuando él y sus compañeros terminaron la jornada escolar, se paró en la vereda, gritó "me voy a hacer respetar" y comenzó a disparar.
Mauricio Salvador, de 16 años, recibió un disparo en la cabeza y murió dos días después en el hospital Fiorito de Avellaneda. A Gabriel Ferrari, de 18, una bala le atravesó la cabeza por detrás de una oreja, pero sobrevivió.
Romero disparó varias veces contra todos los alumnos y luego se escapó a las corridas. En su fuga, arrojó el arma a un arroyo cercano.
Poco después, la madre de Romero lo entregó y fue detenido en la casa de su primo.
A la espera del juicio, Romero estuvo preso en la comisaría de Rafael Calzada, luego en el penal de Sierra Chica y por último en Dolores.
Romero fue juzgado en 2003, pero el Tribunal Oral N° 6 de Lomas de Zamora lo absolvió y lo declaró inimputable al considerar que no comprendía la criminalidad de sus actos. Ante esto, ordenaron su internación y tratamiento psiquiátrico.