El alza de los precios internacionales del petróleo y el gas, en medio del conflicto en Medio Oriente, reconfiguró las perspectivas del sector energético argentino y abrió una ventana de oportunidad para acelerar las exportaciones.
Con una producción en expansión, el Gobierno proyecta para 2026 exportaciones netas por US$10.000 millones, un 20% más que el año anterior, aunque desde el Palacio de Hacienda reconocen que se trata de estimaciones prudentes. El propio Luis Caputo las definió como "conservadoras" ante empresarios.
El nuevo escenario internacional, marcado por cinco semanas de tensiones geopolíticas, sostiene las cotizaciones del crudo y el gas en niveles elevados. En ese contexto, proyecciones privadas plantean un escenario más optimista. Un informe de Economía y Energía trazó tres posibles trayectorias para 2026: con un barril Brent a US$80, las exportaciones alcanzarían US$13.478 millones; con el crudo a US$100, subirían a US$16.820 millones; y en un escenario de máxima, con el barril a US$120, podrían superar los US$20.000 millones, con un superávit energético de US$14.522 millones.
El impacto sería significativo incluso sin incrementos en la producción, ya que los cálculos se basan en un nivel constante de actividad en Vaca Muerta. Datos preliminares del sector muestran que, en marzo, en pleno conflicto, se exportaron más de 2,5 millones de barriles hacia Estados Unidos en solo dos semanas. En paralelo, el Fondo Monetario Internacional destacó que el país "ha resistido este shock relativamente bien hasta ahora, especialmente dado que ahora es un exportador neto de energía".
Sin embargo, el potencial exportador enfrenta restricciones estructurales. La infraestructura de transporte y almacenamiento aún limita la capacidad de evacuación de crudo y gas. Entre los proyectos clave figura el sistema Vaca Muerta Oil Sur, un oleoducto de gran escala previsto para 2027 que permitirá ampliar los volúmenes exportables.
En paralelo, el desarrollo del gas natural licuado gana centralidad con iniciativas como Argentina LNG, impulsado por YPF junto a socios internacionales, y propuestas flotantes como las de Southern Energy.
El esquema de incentivos del RIGI comienza a traccionar nuevas inversiones. Tecpetrol presentó un proyecto por US$2400 millones en el área Los Toldos II Este, mientras que Pampa Energía busca invertir US$4500 millones en Rincón de Aranda. A su vez, GeoPark evalúa desembolsos por hasta US$1000 millones en nuevos desarrollos. La capacidad de concretar estas inversiones y resolver los cuellos de botella logísticos será determinante para transformar el actual shock de precios en un salto sostenido de divisas.