El Gobierno de Javier Milei se encamina a aceptar en la Cámara de Diputados los cambios introducidos por el Senado a la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central (BCRA), pese a que dentro del oficialismo persisten diferencias sobre uno de los puntos centrales de la iniciativa: el mecanismo para designar y remover a las autoridades de la entidad. La definición política terminará de ordenarse en la mesa que el oficialismo realizará el martes 29.
El punto de conflicto está en el artículo que regula la designación y remoción del presidente, vicepresidente y directores del Banco Central. El texto aprobado originalmente por Diputados establecía que la remoción debía contar con el respaldo de dos tercios de los presentes en ambas cámaras del Congreso.
El Senado modificó ese esquema y estableció que tanto la designación de los directores propuestos por el Poder Ejecutivo como su eventual remoción queden sujetas a la aprobación de la Cámara alta por mayoría absoluta. La modificación fue acompañada por el peronismo, aunque ese bloque había rechazado el proyecto en términos generales.
La modificación tiene una consecuencia parlamentaria concreta. Como el Senado aprobó ese cambio con una mayoría de dos tercios, Diputados necesita reunir también dos tercios de los presentes para insistir con la redacción original. Si no alcanza esa mayoría, puede aceptar el texto de la Cámara alta por mayoría simple, pero no puede imponer una tercera redacción en esta instancia. En el oficialismo admiten que actualmente no cuentan con los votos suficientes para revertir el cambio, por lo que la alternativa que gana espacio es convalidarlo y avanzar con la sanción definitiva.
La postura de Milei es mantener un sistema de remoción más exigente, bajo el argumento de que una mayoría agravada contribuye a reforzar la independencia institucional del Banco Central frente a los cambios de mayorías políticas. Sin embargo, la prioridad legislativa del Gobierno pasó a ser evitar que la disputa por un artículo vuelva a demorar el conjunto de la reforma. Diputados había aprobado el proyecto el 27 de agosto por 144 votos afirmativos, 102 negativos y nueve abstenciones.
La reforma tiene otros ejes de mayor alcance para el funcionamiento del BCRA. El proyecto establece como objetivo principal preservar el valor de la moneda, restringe los mecanismos de financiamiento del Tesoro mediante el Banco Central, modifica el tratamiento de las utilidades de la entidad y establece nuevas reglas para la administración de las reservas. La iniciativa busca, según los fundamentos oficiales, reforzar la independencia funcional y financiera del organismo y limitar el financiamiento monetario del sector público.
La discusión también está vinculada al futuro de Santiago Bausili al frente del Banco Central. Durante el tratamiento en Diputados, Bausili defendió la reforma y sostuvo que el proyecto debía ser analizado como un conjunto de modificaciones destinadas a fortalecer la independencia del organismo y proteger a sus autoridades de las influencias políticas.
El Senado aprobó la reforma en general por 46 votos a favor y 22 en contra, pero introdujo cambios en el régimen de autoridades que obligaron a devolver el proyecto a la Cámara de origen. Ahora el oficialismo debe definir si intenta recuperar el texto original o si acepta la modificación para garantizar que la reforma pueda convertirse en ley. Con el número de votos disponible, la segunda alternativa es la que aparece como la vía parlamentaria que permitiría cerrar el trámite.