El Fondo Monetario Internacional (FMI) elogió la disciplina fiscal implementada por la administración de Javier Milei, aunque advirtió que la Argentina necesita avanzar de manera urgente hacia reformas estructurales en su sistema impositivo para garantizar la sostenibilidad de las cuentas públicas a largo plazo.
Las declaraciones se enmarcan en las negociaciones que encabeza el ministro de Economía, Luis Caputo, en Washington con funcionarios del Tesoro estadounidense, el Banco Mundial y el BID. El titular del Palacio de Hacienda busca destrabar un nuevo desembolso por 869 millones de dólares, tras una revisión que dejó al descubierto un desvío en la meta de superávit primario del primer semestre.
Durante las deliberaciones, desde el organismo multilateral señalaron que el país acumuló un superávit primario de 6,29 billones de pesos frente a una meta estipulada de 6,86 billones, lo que obligará al equipo económico a negociar un perdón o waiver. Por el contrario, el Banco Central logró cumplir con el objetivo de acumulación de reservas netas tras una flexibilización previa de la pauta.
En paralelo a la discusión por las metas, desde el Departamento de Asuntos Fiscales del FMI insistieron en la necesidad de eliminar gradualmente los impuestos distorsivos, reducir las exenciones vigentes en el Impuesto al Valor Agregado (IVA) y normalizar los tributos a los combustibles para consolidar el esquema de ingresos del Estado.
Por último, el organismo recortó al 2,1% su previsión de crecimiento para la economía argentina durante el corriente año, un ajuste a la baja que se alinea con las proyecciones de otros organismos internacionales pero que se mantiene levemente por encima de las estimaciones que manejan los agentes locales en el Relevamiento de Expectativas de Mercado del Banco Central.