Un impactante episodio sacudió este miércoles al Jockey Club de San Isidro, cuando una descarga eléctrica provocó la muerte instantánea de cuatro yeguas durante la fuerte tormenta que azotó al Área Metropolitana de Buenos Aires. El fenómeno no solo terminó con la vida de los animales, sino que también alcanzó a un cuidador, quien fue despedido a tres metros de distancia por la onda expansiva y debió ser trasladado a un centro de salud por precaución.
El hecho ocurrió al mediodía, mientras un grupo de unos veinte caballos realizaba ejercicios de rutina bajo la supervisión de los trabajadores del predio. La tormenta, que se desató de manera repentina, tomó por sorpresa a los presentes en la pista, convirtiendo una jornada de entrenamiento en una escena dramática en cuestión de segundos.
Según los testimonios recolectados en el lugar, el impacto fue de una potencia inusitada: la descarga eléctrica fue tan fuerte que provocó el estallido de las vendas de protección que los animales llevaban en sus patas. Además de las cuatro yeguas fallecidas, otros dos ejemplares se desplomaron tras el impacto, aunque lograron recuperarse minutos después, mientras que testigos reportaron un fuerte olor a quemado en el ambiente.
El estado de salud del cuidador afectado es monitoreado de cerca por los médicos, aunque, afortunadamente, no presentaría lesiones de gravedad pese a la violencia de la caída. Por su parte, las autoridades del Jockey Club y los responsables del cuidado de los equinos evalúan los daños materiales y el impacto emocional que este suceso dejó en todo el personal del club hípico.
La comunidad hípica se encuentra conmocionada por la magnitud del evento meteorológico. El caso sirve como un crudo recordatorio de los peligros que representan las tormentas eléctricas para las actividades al aire libre, especialmente en predios de gran extensión donde los animales y sus cuidadores quedan expuestos a la intemperie.
Fuente: minutouno