El Gobierno nacional confirmó la suspensión de 21.812 pensiones no contributivas por invalidez laboral. La medida, oficializada este martes por el vocero presidencial, Adrián Ravier, establece que los titulares afectados tendrán un plazo de 30 días hábiles para presentar la documentación que acredite el cumplimiento de los requisitos necesarios para mantener el beneficio.
Esta decisión se enmarca en un proceso de auditoría integral que lleva adelante la Secretaría Nacional de Discapacidad. Según explicaron desde la Casa Rosada, la suspensión responde a la falta de información médica y socioeconómica actualizada en los expedientes, lo que impide al Estado validar la continuidad de las prestaciones que, hasta el momento, se mantenían mediante medidas cautelares.
El Ejecutivo justificó el recorte tras realizar un cruce de bases de datos que arrojó resultados llamativos sobre el patrimonio de algunos beneficiarios. Entre las irregularidades detectadas, se destacan:
. 38 titulares con dos o más vehículos a su nombre.
. 26 beneficiarios que poseen dos o más propiedades.
. 40 personas registradas como dueñas de inmuebles de más de una hectárea.
. Un caso particular de un beneficiario que figura como titular de un avión.
Desde el Gobierno aclararon que la suspensión no implica una negación de la discapacidad del titular, sino una falta de transparencia en la documentación. Por ello, los afectados podrán realizar sus descargos a través de la plataforma Trámites a Distancia (TAD) o en las oficinas territoriales de la Secretaría, aportando las pruebas que justifiquen su situación socioeconómica o la ausencia en auditorías previas.
El futuro de estas pensiones dependerá exclusivamente de la capacidad de los titulares para demostrar, en este nuevo plazo, que encuadran en los parámetros legales de vulnerabilidad. Las autoridades enfatizaron que el beneficio no se otorga únicamente por poseer el Certificado Único de Discapacidad (CUD), sino por demostrar la imposibilidad de subsistir por medios propios, un criterio que será estrictamente controlado de ahora en más.