de

San Rafael Elecciones 2026

Los Félix lo dieron todo, y aun así el resultado dejó un mensaje

Lunes, 23 de Febrero de 2026

La elección de ayer en San Rafael dejó algo más que números. Dejó clima. Y dejó señales.

El oficialismo local, encabezado por Omar Félix y su hermano Emir Félix, puso en juego toda su estructura. No fue una campaña liviana ni austera. Fue, según coinciden incluso sectores propios, una de las más intensas y costosas de los últimos años.

Durante semanas se multiplicaron los operativos territoriales, la asistencia social, la entrega de distintos beneficios y una fuerte logística electoral. Desde distintos sectores de la oposición se habló de distribución de bienes, vales de combustible, electrodomésticos y artículos del hogar. También se denunciaron presiones y advertencias hacia vecinos en algunos distritos. Son acusaciones que forman parte del debate político y que marcan el tono con el que se vivió la campaña.

La jornada electoral mostró además un despliegue logístico significativo. Movilidad, supervisión territorial, fiscalización organizada y un seguimiento detallado del padrón en cada escuela. El oficialismo activó su aparato con precisión quirúrgica, como en los viejos manuales de la política territorial.

Sin embargo, el resultado no fue el que esperaban.

En paralelo a la elección de concejales, también se votaron convencionales vinculados al debate por la autonomía municipal, una bandera que el felixismo impulsó con fuerza. Allí, el margen fue mínimo. Apenas una diferencia que no alcanza para hablar de respaldo contundente.

Hace apenas tres meses, Emir Félix era la principal figura del peronismo provincial en la contienda legislativa y cayó de manera clara frente a Alfredo Cornejo. Ahora, el escenario volvió a mostrar un electorado dividido y menos permeable a la estructura tradicional.

Del otro lado emergió la figura joven de Nicolás de Pedro Buttini, que encabezó la propuesta vinculada a La Libertad Avanza y Cambia Mendoza, y que logró instalarse en el escenario local pese a una campaña áspera y cargada de confrontación.

MDN



Hay un dato que el oficialismo no puede ignorar: el desgaste. Después de más de dos décadas de predominio político en el departamento, la sociedad empieza a enviar señales claras. Incluso en distritos históricamente favorables, el respaldo ya no es uniforme. El caso de Monte Comán es ilustrativo: inversión pública visible, presencia permanente, pero resultados electorales que no reflejan fidelidad automática.

También hay malestar dentro de sectores municipales. Empleados y contratados conviven con una realidad económica compleja que impacta en todos, mientras la dirigencia es percibida como distante. Esa percepción, justa o injusta, influye.

Ayer el oficialismo celebró el resultado como una victoria política. Pero más allá de la lectura inmediata, el mensaje social parece otro: cuando una parte importante de la ciudadanía empieza a cerrar la puerta, no la vuelve a abrir solo con estructura.

Los Félix retienen poder.
Pero el ciclo ya no luce inexpugnable.

Y eso, en política, es el dato más relevante.