Insólito, sorpresivo y por momentos desconcertante. Así puede describirse la sucesión de hechos que se registraron entre el fin de semana y el lunes en San Rafael, donde una denuncia por paradero derivó en un operativo policial y judicial de gran magnitud por una muerte que finalmente nunca ocurrió.
La historia comenzó el viernes 1 de mayo, feriado por el Día del Trabajador. Ese día, Araceli Salim, de 51 años, viajó sola hacia El Nihuil tras alquilar una cabaña en el distrito turístico. Lo hizo sin teléfono celular, decisión que inicialmente no generó mayores sospechas.
Sin embargo, horas después abandonó el alojamiento sin avisar y no volvió a tener contacto con el propietario del lugar. Ante la situación, el domingo el dueño decidió radicar una denuncia por averiguación de paradero en el destacamento policial de El Nihuil.
El caso tomó estado público el lunes por la mañana cuando, por disposición de la Oficina Fiscal N°1 de San Rafael, el Ministerio Público Fiscal difundió la búsqueda de la mujer, acompañada de su fotografía y descripción física, solicitando colaboración a la comunidad y a los medios de comunicación.
Mientras la difusión avanzaba, la Policía logró ubicar a Salim en otro hospedaje del mismo distrito: el hotel SMATA. Allí confirmaron que se encontraba en buen estado de salud.
Pero una declaración de la mujer cambió por completo el rumbo de la investigación. "Mi mamá está en mi casa, muerta", habría manifestado a los efectivos policiales.
Con esa información, el operativo se trasladó rápidamente a la ciudad de San Rafael, más precisamente a una vivienda ubicada en calle Barcala, entre Deoclesio García y Patricias Mendocinas, domicilio donde Salim residía junto a su madre, Haydee Benso, de 94 años.
Personal policial, judicial y peritos ingresaron al inmueble con autorización judicial y encontraron a la anciana postrada e inconsciente, sin aparentes signos vitales. El escenario llevó a activar el protocolo habitual ante una muerte domiciliaria: se convocó a Policía Científica, se valló el lugar y comenzaron los preparativos para las pericias correspondientes.
Incluso, en medio del operativo, comenzaron a circular versiones que daban por confirmado el fallecimiento.
Cuando todo indicaba que se trataba de un deceso, uno de los intervinientes advirtió movimientos vitales en la mujer. Inmediatamente se solicitó la presencia del Servicio de Emergencias Coordinado (SEC).
El médico logró estabilizar a la anciana y dispuso su traslado urgente al hospital Schestakow, donde quedó internada con estado reservado.
La Fiscalía ahora intenta reconstruir lo sucedido y determinar el trasfondo del caso. Entre los puntos bajo análisis figuran los movimientos de Salim en El Nihuil, el cambio repentino de alojamiento y, especialmente, las condiciones en las que fue hallada su madre, quien habría permanecido varios días sin asistencia.
Una de las hipótesis que se evalúa es la posible existencia de abandono de persona, situación que será materia de investigación judicial.
Paradójicamente, la denuncia por paradero -que movilizó recursos policiales, judiciales y sanitarios- terminó siendo clave para evitar un desenlace fatal.
Lo que comenzó como una desaparición terminó convirtiéndose en una historia marcada por la confusión: una mujer buscada que estaba sana, una muerte anunciada que nunca existió y un operativo que dejó más preguntas que certezas.