de

San Rafael Opinión

Los Reyunos: ¿otra vez la misma historia?

Por Franco Ambrosini, diputado provincial.

Miercoles, 2 de Setiembre de 2026

Evitemos los errores de Valle Grande en Los Reyunos.

La ausencia de una política de ordenamiento territorial en San Rafael generó en el pasado un gran desorden en Valle Grande y un desequilibrio en la prestación de servicios en los distritos ubicados al oeste y al sudoeste de la ciudad, donde se produjo un importante crecimiento demográfico por la construcción de barrios privados que ocuparon tierras productivas, en detrimento del resto de San Rafael.

Ahora, la gestión municipal, que parece no haber aprendido de los errores del pasado, enciende una alerta en Los Reyunos, donde ya comenzaron a comercializarse varios loteos en una zona turística que debe crecer en forma ordenada.

Estos loteos deben darse necesariamente en el marco de una ordenanza y de una planificación que eviten el colapso, los abusos y la falta de previsión en los servicios básicos. De lo contrario, la zona podría convertirse, en pocos meses, en un nuevo Valle Grande, donde se construyó en sectores riesgosos sin respetar el código de edificación.

No podemos tener, como en Valle Grande, un hotel construido en una zona aluvional que quedó sin inaugurar, servicios que aún no llegan o que no lo hacen en debida forma, ni evaluaciones de impacto ambiental tardías.

No aprender de los errores y repetir el pasado llama mucho la atención, y el vecino de San Rafael vuelve a preguntarse: ¿la ausencia del Municipio se debe a negligencia o a complicidad? Cualquiera sea la respuesta, lo que no podemos hacer ni permitir es que se repita.

Cuando se pensó en el Cañón del Diamante, se habló expresamente de no cometer los mismos errores que en Valle Grande.

Lo cierto es que estos loteos en Los Reyunos deberían contar, al menos, con una ordenanza en cuya elaboración participen la ciudadanía, las entidades intermedias y los prestadores de turismo y servicios; una ordenanza que garantice que no se genera un riesgo para quienes habiten el lugar, ni mucho menos un impacto ambiental que pueda afectar a esta zona turística, una de las joyas que el departamento tiene para ofrecer a sus visitantes.

En definitiva, lo único que pedimos, y lo que debe haber, es ORDEN.

El Municipio debe dar explicaciones.