Parece el guion de una de sus viejas novelas, pero es la realidad pura y dura de 2026. Juan Darthés, quien cumple una condena de seis años en Brasil por el abuso a Thelma Fardín, reapareció en las calles de Río de Janeiro y la noticia de su "nueva vida" detonó los portales de espectáculos.
Entre la Biblia y el régimen semiabierto
Darthés no está encerrado las 24 horas. Gracias al régimen semiabierto que le otorgó la justicia brasileña en 2025, el actor puede salir durante el día para laburar o estudiar, siempre y cuando duerma en el penal. ¿Y en qué ocupa sus horas de libertad? Según reveló el periodista Gustavo Méndez en La Posta del Espectáculo, el ex Patito Feo encontró refugio en la fe.
"Se convirtió en pastor evangélico en una iglesia de Río de Janeiro", aseguró Méndez, confirmando que Darthés cambió los guiones por la prédica.
El encuentro con la argentina acusada de racismo
La bomba saltó tras un encuentro casual en un restaurante de Barra de Tijuca, propiedad del hermano del actor. Allí, Darthés y su esposa se cruzaron con Agostina Páez, la argentina que estuvo en el ojo de la tormenta en Brasil por comentarios racistas.

- La frase del consuelo: Según los testigos, Darthés se acercó a la joven y le tiró una frase de manual místico: "Estoy orando por vos".
- Solidaridad en el escándalo: La esposa del actor habría sumado leña al fuego diciendo que ellos eran "solidarios" con Páez porque "habían pasado por algo parecido". ¡Polémicos es poco!
El largo camino desde la denuncia de Thelma
Cabe recordar que la pesadilla para el actor empezó en 2018, cuando Thelma Fardín -con el aguante de Actrices Argentinas- contó el calvario que vivió a los 16 años durante una gira en Nicaragua. Tras años de idas y vueltas judiciales entre tres países, la justicia de Brasil (donde Darthés se refugió por ser su tierra natal) finalmente le dictó la sentencia de 6 años en marzo de 2025.
Hoy, a sus 61 años, el hombre que supo ser el "padre de familia" preferido de la TV argentina intenta lavar su imagen entre cultos y oraciones, mientras la sociedad sigue debatiendo si este cambio es genuino o una estrategia para sobrellevar sus años de condena.