Llegó el frío intenso a Mendoza y con él, el clásico consejo de nuestras abuelas: "¡Abrigate bien que te vas a resfriar!". Aunque la intención es buena, la ciencia tiene una respuesta mucho más compleja. Según la Dra. Virginia Banks, especialista en enfermedades infecciosas, el frío por sí solo no es el culpable de que terminemos en cama. La realidad es que durante esta época se combinan factores clave: el aire seco y gélido permite que los virus circulen con mayor facilidad, mientras que la tendencia natural a encerrarnos en ambientes poco ventilados crea el escenario perfecto para los contagios.
Es fundamental entender que, si bien el clima influye, son los virus los que enferman. Para pasar un invierno sin sobresaltos, desde Media Mendoza te acercamos una guía práctica para identificar y prevenir las complicaciones más frecuentes:
1. Gripe: Es la protagonista de la temporada. Se presenta con fiebre alta, dolor muscular y tos seca. La mejor estrategia sigue siendo la vacunación anual y la consulta médica inmediata ante los primeros síntomas.
2. COVID-19: Aunque bajó su intensidad, sigue presente. Ante la pérdida de olfato o dificultad para respirar, no te automediques. Mantené el esquema de vacunación al día, practicá el lavado frecuente de manos y, en lugares cerrados con mucha gente, el uso de barbijo sigue siendo una medida de protección eficaz.
3. Asma: Con el frío, las vías respiratorias se irritan más. Si notás sibilancias o presión en el pecho, evitá el contacto con alérgenos como el humo o el polvo. Es vital mantener limpios los ambientes y, si ya tenés un diagnóstico, asegurar la continuidad de tu medicación con broncodilatadores.
4. Sinusitis: El dolor de cabeza y la presión facial son las señales de alerta. Para aliviarla, mantené las fosas nasales hidratadas con soluciones salinas y evitá los ambientes excesivamente secos, usando un humidificador si es necesario.
5. Tos irritativa: Es esa tos molesta que no produce moco. Para calmarla, nada mejor que los cuidados básicos: mucha hidratación, infusiones tibias y gárgaras con agua salada. Eso sí, si la molestia persiste por varios días, no dudes en visitar al médico para descartar cualquier cuadro más complejo. ¡Cuidarse es responsabilidad de todos!