El mundo de la música brasileña está de luto tras conocerse el fallecimiento de Benito di Paula, el legendario pianista y compositor que murió el pasado domingo 18 de octubre en San Pablo a los 84 años. El artista, figura clave de la cultura popular de su país, dejó un legado de más de cinco décadas, aunque para el público argentino su nombre quedó grabado a fuego por una particularidad: su música fue la base melódica del cántico de protesta más emblemático de nuestra historia reciente.
La conexión entre el músico y la Argentina nació a través de su hit "Meu Amigo Charlie Brown", lanzado en 1974. Si bien la canción original era un homenaje al famoso personaje de historieta, su ritmo pegadizo cruzó las fronteras y fue adoptado por las hinchadas de fútbol locales. Con el correr de los años, esa melodía se transformó en el soporte musical del "Que se vayan todos", el grito que marcó el pulso social y político durante la crisis de 2001 y que aún hoy resuena en cada reclamo popular.
Nacido como Uday Vellozo en 1941, en Nova Friburgo, Benito di Paula se destacó por fusionar el samba tradicional con arreglos románticos, dando vida al estilo conocido como "samba-joia". Durante los años 70 y 80, alcanzó la cima de la popularidad en Brasil con clásicos como "Retalhos de Cetim" y "Mulher Brasileira", consolidándose como un referente ineludible que supo mantener su vigencia artística hasta sus últimos días.
Más allá de la anécdota del cántico, la partida de Di Paula invita a reflexionar sobre cómo la música logra trascender contextos y fronteras. Aunque él nunca fue el autor de la consigna política argentina, su talento permitió que una melodía brasileña se convirtiera en un vehículo de expresión para el descontento social, demostrando que las canciones, una vez que salen al mundo, cobran vida propia y se adaptan a las necesidades de cada pueblo.
Con su muerte, se apaga una de las voces más queridas de la música brasileña, pero su obra permanece como un testimonio de una época dorada. Benito di Paula se despide dejando un repertorio que, entre el samba y la nostalgia, seguirá siendo parte de la memoria colectiva, tanto en las radios de Río de Janeiro como en las calles argentinas donde su música, sin saberlo, se volvió eterna.