Según expertos, Jorge Bergoglio impulsó cambios profundos que se mantienen hoy en la Iglesia. Sin embargo, León XIV tiene un estilo más estructurado y conservador.
A un año de la muerte del papa Francisco, el 21 de abril de 2025, el Vaticano cambió la espontaneidad y frescura que caracterizó su papado por el regreso a la tradición y a una diplomacia más estructurada de la mano de su sucesor, León XIV.
Pero los cambios no fueron profundos. La Iglesia mantiene su carácter universal heredado del pontificado del papa argentino.El pontífice estadounidense, con doble nacionalidad peruana, sigue en muchos aspectos sustanciales, con su propio estilo y lenguaje, el camino marcado por Francisco.
La firme defensa de los inmigrantes y su férreo rechazo a la guerra de Medio Oriente, con duras posiciones que lo enfrentaron al presidente estadounidense Donald Trump, emparentan al actual pontífice con Jorge Bergoglio.
"Hubo sin duda cambios formales, empezando por los más simbólicos, como la vestimenta, y un regreso a la tradición en alguna ceremonia. También entiendo que hubo cambios organizativos y estructurales", dijo a TN la periodista y escritora italiana Francesca Ambrogetti, autora del libro "El Pastor" sobre el papa Francisco.
Por ejemplo, la biógrafa de Bergoglio citó "la supresión de la Pontificia Comisión para la Infancia, que había querido el papa Francisco, y la cancelación de la segunda edición de la Jornada Mundial de los Niños, que estaba prevista para septiembre de este año".
Bergoglio revolucionó la Iglesia en sus 12 años de pontificado. Hizo mucho lío, como él mismo le pidió a los jóvenes en una recordada arenga en la Jornada Mundial de la Juventud en julio de 2013 en Río de Janeiro.
A un año de su muerte, los feligreses lo recuerdan por su estilo informal, bien austero y descontracturado. Pero también por varios hitos:

La muerte de Francisco dejó un vacío, en especial para los argentinos. El nuevo papa es un personaje por ahora distante en comparación con su antecesor.
Los demás latinoamericanos, así como los italianos que abrazaron al papa argentino como suyo, también sienten la falta de esa presencia fresca, ya sea con un mate en la mano, rompiendo todo protocolo o con sus sencillos zapatos gastados y ortopédicos.
"El Vaticano, en este último año, es percibido como más estructurado, menos espontáneo, más diplomático, menos cercano, reflejando, como suele ocurrir en la vida de la Iglesia, el estilo del nuevo papa", dijo Ambrogetti.
Pero no ha habido un giro radical de rumbo. León XIV eligió el camino de la continuidad, con énfasis en la agenda social, una fuerte presencia internacional y reformas internas pero con matices personales. Se trata de moldear la Iglesia con su propia marca de agua.
En especial, en este primer año, el nuevo papa buscó acercar a los distintos sectores de la Iglesia para acabar con la turbulenta división entre reformistas y conservadores que caracterizó el papado de Francisco y que tantos cuestionamientos y problemas le trajo durante su poco más de 12 años de pontificado. El mensaje hoy es de "equilibrio" interno.
"En muchos aspectos sustanciales, el legado de Francisco permanece intacto. El Colegio de Cardenales refleja, y seguirá reflejando por mucho tiempo, la universalización de la Iglesia que quiso el papa argentino, nombrando representantes de países que jamás habían participado", señaló Ambrogetti.
Además, afirmó: "La mayoría de los nuevos miembros tienen una trayectoria más pastoral que de funcionarios, y esta visión se va a continuar reflejando en las comunidades eclesiásticas esparcidas por el mundo".
"Será difícil retroceder en la presencia femenina en el Gobierno de la Iglesia, impulsada por el papa argentino, y la transparencia, lo mismo que la transparencia en la gestión financiera y económica, y también en el proceso sinodal iniciado para que se escuchen todas las voces, incluso las más periféricas", indicó.
Para Ambrogetti, "la Iglesia es peregrina por definición y por esencia. Creo que su camino va a seguir siendo hacia adelante, aunque, como suele ocurrir en la mayoría de los procesos, no en línea recta. Recuerdo una imagen del camino de la Iglesia, que figura en un documento del Concilio Vaticano II, la de la marea creciente que adelanta y retrocede, pero que en cada movimiento deja su marca en la arena más avanzada", concluyó.
Ahora, los argentinos aguardan la visita de León XIV a la Argentina, la que nunca pudo cumplir Francisco.
"Es muy probable que el papa visite Uruguay, junto con Argentina y Perú, a fines de noviembre o principios de diciembre", dijo recientemente el arzobispo de Montevideo, el cardenal Daniel Sturla.
De concretarse, sería la primera visita de un papa al país desde que Juan Pablo II viajó a la Argentina del 6 al 12 de abril de 1987, hace ya casi 40 años.
Fuente: TN