El mundo del modelaje se encuentra de luto tras la triste noticia del fallecimiento de Lucia Sisic, quien ostentaba el título de Miss Austria 2024. La joven, que tenía apenas 22 años, perdió la vida recientemente, dejando un vacío profundo en el ambiente de la moda europea y entre quienes compartieron su trayectoria profesional.
La salud de Sisic fue una constante lucha desde su nacimiento. La modelo padecía una compleja malformación en una de sus válvulas cardíacas, condición que la obligó a atravesar siete intervenciones quirúrgicas a lo largo de su corta vida. En 2017, tras una operación de alta complejidad, debió ser reanimada y realizar un arduo proceso de rehabilitación para volver a caminar, demostrando siempre una resiliencia que se convirtió en su sello personal.
La organización "Mission Austria" confirmó la noticia a través de un sentido comunicado oficial en sus redes sociales, donde la recordaron como una joven "maravillosa" y una parte fundamental de su familia. Sisic, quien había sido coronada como Miss Viena a principios de 2024 antes de alcanzar el título nacional, se había mostrado optimista tras su última cirugía a finales de 2025, cuando expresó su deseo de tener un respiro de los hospitales por algunos años.
Personalidades del sector, como el Míster Austria Christopher Dengg y la Miss Europa Beatrice Turin, manifestaron su dolor ante la partida de quien consideraban una hermana y una amiga entrañable. Sus allegados destacaron no solo su belleza física, sino su calidez humana y su capacidad para inspirar a otros, incluso cuando compartía abiertamente las cicatrices de sus cirugías como símbolo de su lucha por vivir.
El legado de Lucia Sisic trasciende las pasarelas. Su historia de superación y su mensaje de gratitud hacia los equipos médicos que la acompañaron durante años quedarán en la memoria de sus seguidores. Hoy, el ambiente artístico despide a un "ángel" que, a pesar de las adversidades, eligió vivir con una sonrisa y una fortaleza que marcó a todos los que tuvieron la oportunidad de conocerla.
Fuente: La Nación