El Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec) dio a conocer este jueves los datos oficiales sobre el costo de vida, revelando que una familia tipo de cuatro integrantes requirió en julio de 2026 un ingreso de $1.564.716 para cubrir la Canasta Básica Total (CBT) y mantenerse por encima de la línea de pobreza.
Este incremento del 2,2% en la CBT se suma a una tendencia preocupante, donde los valores de los productos esenciales han vuelto a superar el índice de inflación mensual, que se ubicó en el 2,1%. En el caso de la Canasta Básica Alimentaria (CBA), que marca el umbral de la indigencia, el costo ascendió a $708.016, registrando una suba mensual del 2,6% y consolidando una variación interanual del 37,4%.
Los números reflejan una realidad compleja para los hogares argentinos, donde el costo de los alimentos y servicios básicos presiona con fuerza sobre los ingresos. A nivel comparativo, mientras que en la Ciudad de Buenos Aires el umbral de pobreza se situó en $1.308.061, el promedio nacional marcado por el Indec evidencia la disparidad de costos en las distintas regiones del país, con un acumulado inflacionario del 19,3% en lo que va del año.
Las perspectivas no son alentadoras, ya que informes recientes de la UCA advierten que la pobreza ya alcanza al 30% de la población, con focos críticos en ciudades como Concordia y Gran Resistencia. La suba en los precios de productos clave, como la carne, que ha registrado un incremento superior al 50% en el último año, continúa siendo uno de los principales motores que empujan a más familias hacia la vulnerabilidad económica.
Ante este escenario, la atención se centra ahora en las proyecciones de las consultoras privadas y las medidas que puedan implementarse para frenar la escalada de precios. El dato oficial del Indec vuelve a poner sobre la mesa la urgencia de recomponer el poder adquisitivo de los trabajadores, en un contexto donde el costo de la subsistencia básica sigue marcando el ritmo de la economía doméstica.