Consumo en baja: el 90% de las provincias argentinas vende menos que su promedio histórico
Martes, 25 de Agosto de 2026
El consumo en los supermercados atraviesa un momento crítico en gran parte del país. Según un reciente informe de la consultora Politikon Chaco, basado en datos del INDEC, las ventas reales durante el primer semestre de 2026 se desplomaron un 9,2% en comparación con el promedio histórico registrado entre 2017 y 2025. El impacto es generalizado: 22 de las 24 jurisdicciones nacionales se encuentran hoy por debajo de sus niveles habituales de facturación.
Para obtener una radiografía precisa, el estudio evitó la comparación interanual directa y optó por contrastar el desempeño de este semestre con la media de los últimos nueve años. Esta metodología permite aislar las distorsiones económicas y observar una tendencia de retroceso que se consolidó con fuerza en junio, mes en el que las ventas cayeron un 3,1% interanual y un 1% respecto a mayo, acumulando seis meses consecutivos de números en rojo.
El mapa de la crisis muestra disparidades marcadas. Formosa lidera el ranking de las caídas más profundas con un 35,9% por debajo de su media, seguida de cerca por Tucumán (-33%) y Corrientes (-32,8%). En el otro extremo, el escenario es radicalmente distinto solo en Neuquén y Río Negro, las únicas dos provincias que lograron superar su promedio histórico, impulsadas principalmente por el dinamismo de la actividad hidrocarburífera y minera.
El panorama refleja una retracción del poder adquisitivo que golpea el bolsillo de los argentinos, en un contexto donde el consumo de productos básicos, como la carne, también ha sufrido caídas significativas. Mientras los grandes centros urbanos como CABA, Córdoba y Santa Fe presentan retrocesos más moderados, el interior del país enfrenta dificultades estructurales para recuperar los niveles de venta de años anteriores.
Con una facturación total de 2,48 billones de pesos en junio, los datos del INDEC confirman que el sector minorista sigue sin encontrar un piso. La brecha entre las provincias petroleras y el resto del territorio subraya una economía a dos velocidades, donde la mayoría de las jurisdicciones aún aguarda señales claras de reactivación para volver a los niveles de consumo que supieron tener en la última década.