El Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec) dio a conocer los últimos índices de precios, revelando que los costos mayoristas treparon un 2,1% durante agosto, mientras que el sector de la construcción sufrió un incremento del 2,5%. Estas cifras reflejan una presión constante sobre la cadena de valor que, en ambos casos, superó el índice de inflación minorista del mismo periodo, fijado en un 1,7%.
Este escenario no es aislado, ya que los datos se suman a una tendencia de arrastre que preocupa a los sectores productivos. En lo que va del año, los precios mayoristas acumulan un alza del 19,1%, alcanzando un preocupante 29,8% en la medición interanual. Por su parte, la construcción acumula un incremento del 33,2% en los últimos doce meses, consolidando una escalada de costos que afecta directamente la rentabilidad y la ejecución de obras.
El desglose del informe técnico detalla que el aumento mayorista fue impulsado tanto por productos nacionales (2,1%) como por los importados (2,9%). Entre los rubros con mayor incidencia se destacaron el petróleo crudo, el gas y los productos agropecuarios. En cuanto a la construcción, el alza del 2,5% se explica principalmente por el impacto de los nuevos acuerdos salariales de la UOCRA, que elevaron la mano de obra un 3,2%, sumado a los ajustes en las tarifas eléctricas y el encarecimiento de los materiales básicos.
De cara a los próximos meses, los analistas observan con cautela cómo estos incrementos en la base de la pirámide económica podrían trasladarse a los precios finales de góndola. La combinación de la suba en insumos energéticos y la actualización de los salarios del sector constructor sugiere que la presión inflacionaria seguirá siendo un desafío central para la estabilidad de los costos operativos de las empresas en el corto plazo.
En conclusión, el informe del Indec ratifica que la inflación no solo se mide en el mostrador de los comercios, sino que tiene un motor potente en los costos de producción y construcción. Con un riesgo país en ascenso y un contexto macroeconómico complejo, el sector privado deberá navegar un segundo semestre marcado por la necesidad de ajustar presupuestos ante una realidad de precios que no da tregua.
Fuente: Diario Popular