de

Mendoza

Día Mundial del Cóndor Andino: un pichón de siete meses, símbolo de la esperanza para la especie

Martes, 7 de Julio de 2026

Cada 7 de julio, el Día Mundial del Cóndor Andino invita a reflexionar sobre la situación de una de las especies más emblemáticas de Sudamérica. Símbolo de la cordillera de los Andes y pieza clave para el equilibrio de los ecosistemas, el cóndor enfrenta amenazas como el uso de cebos tóxicos, la caza ilegal, la contaminación por plomo y la pérdida de hábitat.

En este contexto, Mendoza celebra una noticia que representa una señal de esperanza: el pichón de cóndor nacido en noviembre de 2025 en el Parque Provincial Tupungato ya superó satisfactoriamente sus primeros siete meses de vida.

Su desarrollo confirma la importancia de esta área protegida como uno de los principales sitios reproductivos de la especie y refleja el trabajo sostenido que la provincia realiza junto con instituciones científicas y organizaciones dedicadas a la conservación.

El ejemplar permanece bajo el cuidado de sus padres en plena cordillera y continúa siendo monitoreado por especialistas. Su supervivencia resulta especialmente significativa porque el cóndor andino presenta una de las tasas reproductivas más bajas del reino animal: cada pareja cría un solo pichón cada dos o tres años.

Durante estos primeros meses, el ave ha mostrado un crecimiento saludable. A medida que avanza su desarrollo, los adultos reducen progresivamente la defensa del territorio, permitiendo la presencia de otros cóndores cerca del nido. El pichón pasa gran parte del día descansando mientras espera la llegada de sus padres, que muchas veces regresan recién por la tarde luego de recorrer grandes distancias en busca de alimento.

«Ver a este pichón cumplir siete meses de edad en Tupungato es confirmar que Mendoza es tierra de vida. El trabajo en red entre Fauna, SOS Acción Salvaje, Fundación Bioandina y empresas comprometidas nos marca el camino», destacó la ministra de Energía y Ambiente, Jimena Latorre.

Por su parte, Santiago Furlán, de la Fundación SOS Acción Salvaje, explicó que la disponibilidad de alimento depende del funcionamiento natural de la cadena trófica del parque, donde los pumas predan principalmente sobre guanacos, generando el recurso alimenticio que luego aprovechan los cóndores.

Los monitoreos también permiten registrar comportamientos de enorme valor científico. «Es de suma importancia para nosotros poder realizar el seguimiento de la especie atendiendo a su comportamiento. Es notable observar cómo los adultos transmiten enseñanzas al pichón», señaló el director de Biodiversidad y Ecoparque, Ignacio Haudet.

La información obtenida durante estos seguimientos se incorpora a los programas de conservación y cría en aislamiento, fortaleciendo el conocimiento científico sobre la especie.

Un trabajo coordinado

La conservación del cóndor andino en Mendoza es el resultado de un trabajo articulado entre la Dirección de Biodiversidad y Ecoparque, a través del Departamento de Fauna, junto con la Fundación SOS Acción Salvaje y el Programa Nacional de Conservación del Cóndor Andino, desarrollado por la Fundación Bioandina Argentina.

Además, la provincia integra una red de instituciones conformada por el Programa de Santuarios del Cóndor para la Conservación de la Naturaleza (SCCN), Fundación Cullunche, Ecoparque Buenos Aires, Reserva Natural Villavicencio y Natura Argentina, que desarrollan acciones de monitoreo permanente, rescate, rehabilitación, educación ambiental, liberaciones y censos simultáneos en distintos puntos del país.

Uno de los aportes más importantes de Mendoza ha sido la realización de los Censos Simultáneos de Cóndor Andino, una herramienta científica que permite conocer con precisión el estado de las poblaciones y planificar estrategias de conservación.

A ello se suman rescates de ejemplares heridos, rehabilitación, monitoreo satelital y campañas permanentes de sensibilización destinadas a prevenir las principales amenazas que enfrenta la especie.

Un récord que confirma la importancia de Mendoza

Durante el último verano, Mendoza volvió a convertirse en referencia para la conservación del Cóndor Andino.

En la localidad de La Carrera, departamento de Tupungato, fueron observados más de 90 cóndores alimentándose simultáneamente, el mayor registro documentado hasta el momento en Argentina.

El hecho fue registrado por una familia que filmó a los ejemplares alimentándose sobre una vaca muerta y posteriormente informó el hallazgo al Departamento de Fauna Silvestre.

Este avistamiento volvió a poner en evidencia la importancia ecológica del Parque Provincial Tupungato y de la alta cordillera mendocina como hábitat para una de las mayores poblaciones de cóndores del país.

La educación ambiental también forma parte de la conservación

Las acciones para proteger al Cóndor Andino también incluyen la divulgación científica y la educación ambiental.

Entre el 5 y el 26 de junio, el Ecoparque Mendoza recibió la muestra itinerante del Programa de Conservación del Cóndor Andino, que fue visitada por 634 personas, entre estudiantes, organizaciones sociales, familias y público en general.

La exposición presentó más de 50 fotografías de gran formato, obras originales de artistas, material audiovisual, elementos utilizados en rescates y rehabilitación, equipos de radiotelemetría y recursos interactivos que permitieron conocer el trabajo desarrollado desde 1991 por el programa.

Durante ese período participaron estudiantes de seis establecimientos educativos y organizaciones ambientales, consolidando la muestra como un espacio de encuentro entre la ciencia y la comunidad.

Entre los principales logros exhibidos se destacaron la crianza de más de 80 pichones, el rescate de más de 400 cóndores y la reintroducción de 232 ejemplares en diferentes regiones de Sudamérica.


(Liberación de un cóndor tras su rehabilitación en enero pasado en Valle Grande)


Proteger al cóndor es proteger la montaña

El Cóndor Andino cumple una función ecológica esencial como carroñero, eliminando restos orgánicos que podrían convertirse en focos de enfermedades y contribuyendo al equilibrio de los ecosistemas de montaña.

Sin embargo, el uso de cebos tóxicos para controlar depredadores, la caza ilegal y la contaminación con plomo continúan siendo las principales amenazas para la especie.

En el Día Mundial del Cóndor Andino, el pichón nacido en Tupungato recuerda que cada ejemplar que sobrevive representa años de esfuerzo y cooperación entre organismos públicos, organizaciones civiles y la comunidad.

Su futuro depende, en gran medida, del compromiso colectivo para convivir responsablemente con la fauna silvestre y preservar uno de los mayores símbolos naturales de la cordillera de los Andes.